

Desde 1994, Jazz Restaurant ha sido part e del corazón gastronómico de Concepción. Nació de la mano de mis padres, Andrés Gatica y Ariane Maira, como un espacio donde la alta cocina y la hospitalidad se encontraran para ofrecer a la ciudad una experiencia única. Con un estilo clásico de cocina internacional, supo desde el primer día atraer a comensales que buscaban calidad, tradición y una mesa donde cada detalle contara.
Durante 19 años bajo la tutela de mis padres, Jazz creció, se consolidó y se convirtió en un restaurante emblemático de la zona. La pasión con que lo levantaron marcó la identidad de este lugar, que hoy, con más de 30 años de historia, sigue siendo uno de los más antiguos y respetados de la región.
En 2015 llegué oficialmente a tomar la posta, luego de años de estudios y especialización en gastronomía tanto en Chile como en el extranjero. Asumir el liderazgo de su cocina fue un desafío enorme y un honor todavía mayor. Durante estos 10 años al mando de los fuegos de Jazz, trabajé por modernizar platos, incluir técnicas y conocimientos de alta cocina, y aportar propuestas que mantuvieran al restaurante en tendencia, sin olvidar nunca la esencia que lo hizo grande.
Fue un tiempo de intensa dedicación, en el que junto a mi esposa Macarena Ledezma levantamos un nuevo estandarte: una cocina más creativa, con platos de autor que dieron prioridad a los sabores de temporada, al uso de productos locales y a la búsqueda de experiencias que fueran más allá del simple comer. Quisimos que Jazz hablara de territorio, de tradición, de familia y también de futuro.
Hoy, en 2025, cierro mi ciclo en Jazz Restaurant. Ha sido una década de aprendizajes, de logros y de momentos inolvidables que me acompañarán siempre. Me retiro con gratitud y orgullo, sabiendo que lo entregado en este tiempo queda en la memoria de quienes disfrutaron de nuestra propuesta y en la historia de la gastronomía de Concepción.
Jazz, con su emblemática casona en Lomas de San Andrés, continúa su camino como empresa familiar, con un equipo y una visión que proyectan hacia adelante este legado de 30 años. Estoy convencido de que seguirá siendo un lugar donde la cocina y la experiencia se unan en armonía, un referente que evoluciona sin perder su esencia.
Gracias a todos los que fueron parte de este recorrido: a los equipos que nos acompañaron, a los proveedores, a los clientes fieles y a quienes llegaron por primera vez y se hicieron parte de esta historia.

Los ciclos se cumplen, pero las huellas permanecen.
Jazz seguirá vivo y yo llevaré siempre conmigo el orgullo de haber formado parte de su historia.
Andrés Gatica Maira